El contrato:
El contrato es una palabra algo larga para un niño,
es un verbo, de acciones que creemos estar totalmente consientes de ejecutar, pero resulta que desde el inicio de nuestros días estamos
contratando...
Al nacer con nuestras huellas contratamos nuestro derecho a la vida,
contratamos que nacemos, consta que nacemos porque dejamos la huella, no
por el hecho de vivir sino porque está firmado en el papel con nuestra
huella.
Luego "Mami y papi" (en el mejor de los casos) nos llevan al registro,
donde frente a una señora totalmente desconocida a los días de nacer
procede a redactar y leer nuestro segundo contrato, uno en el que le
pertenecemos a papi y mami por 18 años, que sofisticado este contrato
que tiene una duración, como una "plusvalía" una reserva de dominio o
denominación, o algo parecido, el asunto es que tenemos nuestro segundo
contrato, no es suficiente con que ellos serán quienes velarán por mi,
que soy igualita físicamente a ellos, o que tal vez mis conductas sean
iguales, que me amen inmensamente solo porque apenas muevo mis manitas y
me calmo cuando me abracen, ya quedó un contrato legal "partida de
nacimiento" donde tenemos un representante legal que sea abogado o no,
llamaremos
papá y mamá, a este contrato le conocemos más clausulas, algunas están
en los mandamientos de la iglesia católica, que es la que contraté en el bautizo y comunión, otros en las conductas sociales. en lo personal si
me tocara contratar de nuevo a Roberto y a Norma lo haría, tal vez
sinceraría que hasta los 22 años prácticamente fueron mis representates,
pues aunque el contrato ya estaba vencido ellos seguían proveyendo
comida y vivienda.
Luego hubo otro contrato, mis representantes legales contrataron
educación, música, teatro, deportes, salud entre otras cosas, pero mi
tercer contrato fue a eso de los 9años, me levantaron a eso de las 3am,
me vistieron abrigada, llegamos a una casita con una enorme cola de
gente, tenía sueño pero era muy grande para que me cargaran me senté en
un murito y sentada me dormía, recuerdo mi corte de cabello era el
llamado "honguito" horrible que me veía, flacuchenta y con esa mata de
pelo risado, para nada parecía un honguito... el calor marabino
"apretaba" el señor que sale y dice casi a las 10am "los que no están en
la lista de ayer no pasan" mi madre que se pone a pelear, recordandole a
la gente que cargaba un bastón y explicando "me atropelló un carro" y
otra que estaba en la cola que se pela la panza y dice "a mi me operaron
ayer", ... por fin... nos colamos, después a otra cola, después me
separan de mi representante legal y me senté a hacer otra cola de puro
muchachito, por fin dicen mi nombre y plaf una foto a las 2pm después de
ese madrugonazo, sentada aprendo el serial de mi contrato, una y otra
vez lo repito, en otra nueva cola y por fin frente a un tipo en una
oficina oscura firmé mi tercer contrato "cédula de identidad" ahora
queda evidencia, no por mis rasgos, ni por mi procedencia, ni por mis
dos contratos anteriores, este nuevo contrato es prueba de que existo...
así sucesivamente por el resto de mi vida seguí firmando en conocimiento o no contratos
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