Mi joven amigo el ardiente interés que tomo en vuestra felicidad me induce a ofreceros algunas palabras de advertencia al entrar en ese gran mundo por cuyas olas yo he sido arrastrado durante tantos años. Conocéis muy bien la historia de mi vida y podéis juzgar si mis consejos merecen o no ser oídos.
Elegid a un amigo, pero elegidlo con el mayor cuidado, porque si os equivocáis sois perdidos. Desconfiad de todo hombre que pase la edad de los 40, a menos que os conste que sea un amante de la lectura, especialmente de aquellos libros curiosamente prohibidos por la inquisición.
La juventud, la juventud es la edad de los ardientes y generosos sentimientos.
A vuestra edad encontraréis muchos compañeros, prontos a escuchar y fáciles de convencerse. Pero por otra parte la juventud es también la edad de los actos temerarios y la indiscreción, así que debéis temer mucho de esos defectos de la juventud, tanto como las preocupaciones en los viejos.
Fortaleced vuestro espíritu con las ideas de dignidad y el juicio a los hombres. ¡Amad a vuestra Patria! Abrazad este sentimiento constantemente y fortalecerlo por todos los medios posibles, porque sólo a su duración y energía deberéis el hacer el bien. Ojalá los dones de la libertad se extiendan a todos cuantos la anhelan y podamos disfrutar finalmente de una paz duradera sobre las bases de una libertad juiciosa y perfecta, porque todos somos hijos de un mismo padre; abracémonos en la gran obra de nuestra común libertad.
Compatriotas debemos tomar las riendas de nuestro destino, el resto del mundo tiene que entender que el recurso natural más importante de Venezuela no está bajo la tierra, está en los corazones y en las mentes de sus jóvenes, eso es lo que hay que cultivar, cosechar, exportar. ¡Este es el verdadero sentido de la palabra patriotismo! A ustedes, herederos del ejército del pueblo libre de Suramérica: ¡Viva la juventud bolivariana!
Elegid a un amigo, pero elegidlo con el mayor cuidado, porque si os equivocáis sois perdidos. Desconfiad de todo hombre que pase la edad de los 40, a menos que os conste que sea un amante de la lectura, especialmente de aquellos libros curiosamente prohibidos por la inquisición.
La juventud, la juventud es la edad de los ardientes y generosos sentimientos.
A vuestra edad encontraréis muchos compañeros, prontos a escuchar y fáciles de convencerse. Pero por otra parte la juventud es también la edad de los actos temerarios y la indiscreción, así que debéis temer mucho de esos defectos de la juventud, tanto como las preocupaciones en los viejos.
Fortaleced vuestro espíritu con las ideas de dignidad y el juicio a los hombres. ¡Amad a vuestra Patria! Abrazad este sentimiento constantemente y fortalecerlo por todos los medios posibles, porque sólo a su duración y energía deberéis el hacer el bien. Ojalá los dones de la libertad se extiendan a todos cuantos la anhelan y podamos disfrutar finalmente de una paz duradera sobre las bases de una libertad juiciosa y perfecta, porque todos somos hijos de un mismo padre; abracémonos en la gran obra de nuestra común libertad.
Compatriotas debemos tomar las riendas de nuestro destino, el resto del mundo tiene que entender que el recurso natural más importante de Venezuela no está bajo la tierra, está en los corazones y en las mentes de sus jóvenes, eso es lo que hay que cultivar, cosechar, exportar. ¡Este es el verdadero sentido de la palabra patriotismo! A ustedes, herederos del ejército del pueblo libre de Suramérica: ¡Viva la juventud bolivariana!
Caracterización del general Francisco de Miranda [joven actor Jean Carlo de Marzi - dramatización]
Creer en los jóvenes determina una conducta, y la conducta de nosotros dirigentes revolucionarios no sería la misma si no tuviéramos fe en los jóvenes.
Creer en ellos no es ver en ellos (en los jóvenes) a la parte del pueblo simplemente entusiasta, no es ver en los jóvenes aquella parte del pueblo entusiasta pero irreflexiva, llena de energía, pero incapaz, sin experiencia.
Creer en los jóvenes determina una conducta, y la conducta de nosotros dirigentes revolucionarios no sería la misma si no tuviéramos fe en los jóvenes.
Creer en ellos no es ver en ellos (en los jóvenes) a la parte del pueblo simplemente entusiasta, no es ver en los jóvenes aquella parte del pueblo entusiasta pero irreflexiva, llena de energía, pero incapaz, sin experiencia.
Creer en los jóvenes no es ver a los jóvenes simplemente con ese desdén conque muchas veces las personas adultas miran hacia la juventud.
Creer en los jóvenes es ver en ellos, además de entusiasmo, capacidad; además de energía, responsabilidad; además de juventud, pureza, heroísmo, carácter, voluntad, amor a la Patria, fe en la Patria, amor a la Revolución, fe en la Revolución, confianza en sí mismo.
Creer en los jóvenes es ver en ellos, además de entusiasmo, capacidad; además de energía, responsabilidad; además de juventud, pureza, heroísmo, carácter, voluntad, amor a la Patria, fe en la Patria, amor a la Revolución, fe en la Revolución, confianza en sí mismo.